| Discurso Sr. Decano en Ceremonia de Titulación 2007 |
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| Noviembre de 2007 |
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Monseñor Andrés Arteaga, vice Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Autoridades de la Universidad, Representantes diplomáticos presentes, Directivos de la Escuela de Ingeniería, Profesores de nuestra Escuela, Ingenieros de la Universidad Católica, Padres y familiares de los graduados, Amigas y amigos: La ceremonia de titulación y graduación de los nuevos profesionales es una ocasión solemne y significativa, como pocas en la vida de una persona. En ella, simbólica y formalmente, se cumplen objetivos de vida, que les permitirán transitar de un estado de desarrollo del conocimiento y de sus habilidades; a otro, cuyo desempeño es en el mundo laboral, aportando desde esta perspectiva a la sociedad. También marca, en cada uno de ustedes - ingenieros de la Universidad Católica - el inicio de la vida adulta, con todas sus posibilidades de construcción del futuro, pero también con todos los deberes que esto involucra. Ya no tendrán la misma protección, por parte de sus padres y por la estructura universitaria como jóvenes en proceso de formación, sino que deberán probarse a sí mismos y comenzar a ejercer. A modo de una metáfora, han aprendido a caminar, y lo que ahora deben hacer es precisamente eso: iniciar este sendero para el cumplimiento de los objetivos trazados por ustedes mismos, que son tan variados, como lo son las formas en que ustedes se ven en el futuro. Y utilizando la misma metáfora, esperamos que las herramientas y habilidades que han adquirido y las cualidades que cada uno de ustedes tiene, les permitan, en poco tiempo, poder caminar y correr con seguridad en este mundo cambiante. Esto es especialmente válido para quienes hoy también se gradúan con un postgrado. Deberán aplicar el conocimiento adquirido para ser buenos profesionales, pero sin perder de vista el bienestar de todos los integrantes de la sociedad, respetando sus formas de relacionarse, sus valores y por sobretodo su dignidad. Esto significa, al mismo tiempo, que ustedes pasan al espacio que hoy ocupamos los que somos también ingenieros de esta Casa de Estudios. En esta nueva posición, contarán con instancias de apoyo y participación junto a sus iguales. Desde la red social Ingeniería UC, la Fundación de Ingenieros, FIUC, es la que tomará el contacto con cada uno de ustedes, a fin de seguir acompañándolos en su crecimiento profesional y personal. Lo que esperamos como Escuela de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile es que en su trabajo diario, apliquen lo aprendido, integrando la formación que recibieron en sus familias y el desarrollo de sus propias cualidades. Esta suma, los hará personas y profesionales íntegros con características singulares y distintivas, capaces de poner todo su esfuerzo en desempeñarse con excelencia para así colaborar en la construcción de un futuro mejor. Estimados ingenieros de la Universidad Católica, a ustedes corresponde también, hacer efectiva la responsabilidad de construir un mundo mejor para sus familias, pero también para la sociedad en su conjunto. Quiero precisar, que a los ingenieros de la Universidad Católica se les forma, considerando y buscando en ellos un comportamiento y valores que tengan una aceptación universal, estrechamente ligados a nuestra inspiración cristiana y humanista, válidos para cualquier persona. Ciertamente, esto significa, entre otras cosas, que independiente de su creencia y condición social, cualquier joven puede ingresar y terminar su carrera en la Universidad Católica, porque en su definición, también son relevantes el respeto, la acogida y la tolerancia. Una sociedad justa y desarrollada en lo espiritual, lo material y lo social es el principio que nos anima, y que recuerda los objetivos finales de nuestra institución. Esta aspiración de la cual se impregnan muchos de nuestros alumnos, los lleva a volcar sus inquietudes y espíritu de servicio de diferentes modos. Algunos, apoyando y creando valor en organizaciones empresariales. Otros, optan por trabajar en el Estado. Varios, orientan sus esfuerzos a la atención social de los más necesitados. De igual forma, hay algunos que toman opciones vocacionales, como es la consagración al oficio de la vida religiosa. Así, hemos construido nuestra institución, con el alma y con la mística que nos da nuestra inspiración católica y que se renueva año a año, con un grupo destacado de jóvenes que ingresan a estudiar a nuestra Escuela y salen con su título de ingeniero para servir a nuestra sociedad, y darle dignidad a sus familias y a la profesión. Claramente, la clave de este proyecto tiene que ver con otro importante aspecto. Mantener éste como un lugar atractivo para jóvenes inquietos y destacados, como lo fueron ustedes. Esas razones, creemos pasan entre otras cosas, por el alto nivel formativo alcanzado por nuestros profesores; el desarrollo de la investigación, y la manera de entender la transferencia tecnológica; las posibilidades y alternativas extracurriculares con las que contamos; y por último, pero no menos importante, el gran campus que hoy nos acoge, el cual sirve de incubadora de grandes ideales, esperanzas y proyectos. Estas características no se han logrado fácilmente y son el resultado de una visión y el esfuerzo comprometido de muchas generaciones. Son más de 100 años de trabajo constante de toda nuestra comunidad de ingeniería: profesores, ingenieros UC, alumnos y funcionarios, que han sido conducidos por una sucesión de decanos, que han tenido una visión de nuestra Escuela, y de la función que debe cumplir en nuestro país. Esta institución se ha construido con tesón y sacrificio. Hemos tenido dificultades y carencias materiales, pero hemos contado con el apoyo de manos generosas, de personas que han creído y creen en este proyecto, y en las personas que en él trabajan, como son sus profesores y funcionarios. Gracias, a todos ellos y a ustedes, por el apoyo entregado. Permítanme decirles que, diariamente, pido a Dios que nos de humildad y no permita que el orgullo empañe el sacrificio que hicieron y siguen haciendo los que han trabajado y trabajamos hoy en nuestra Escuela. Al mismo tiempo, le pido al Señor que nos siga acompañando en este proyecto constante de servicio a la sociedad. Esta ceremonia de graduación: donde 341 egresados reciben el título profesional y 91 el diploma de Magister de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Católica, es la oportunidad propicia para contarles, y resumir, lo que hemos estado haciendo, en estos 4 años de mi ejercicio como decano de la Facultad de Ingeniería. ¿Por qué creo que esto les interesaría a ustedes? La respuesta está relacionada con que gran parte de su vida universitaria la han desarrollado con esta gestión. Durante este periodo ustedes fueron alumnos de la Escuela y participaron en diversas actividades académicas y extra-curriculares. En ellas, se pudieron dar cuenta de algunos cambios, que les ha permitido tener ciertas competencias necesarias, para desenvolverse en un mundo cambiante y competitivo. En cuanto a los profesores y funcionarios, miembros de nuestra comunidad también presentes, creo que es la oportunidad que tengo, para darles a conocer cómo hemos avanzado en nuestros objetivos. Es por esto que corresponde hacer, un breve balance público de nuestra gestión. Voy a referirme en base a tres puntos centrales: 1.Fortalecimiento del proceso educativo 2.Nueva infraestructura, y 3.Transferencia tecnológica Veamos primero, el Fortalecimiento del proceso educativo de pre y postgrado Hoy se nos reconocen altos niveles de excelencia académica, en Chile y la región. Esto nos está llevando a los primeros lugares en Iberoamérica, ratificado por los estudios sobre prestigio que realizan, permanentemente, publicaciones especializadas y centros de estudios. En el área de la enseñanza de la ingeniería, hoy tenemos alrededor de 3.000 alumnos de pregrado y hemos aumentado a 6 los títulos de ingeniería a los cuales pueden optar nuestros alumnos, que con sus respectivos diplomas, llegan a 23 opciones de titulación. Adecuándonos así, a las nuevas necesidades de la sociedad. Por otra parte, a nivel de postgrado, en la actualidad hemos logrado crecer a cerca de 560 alumnos, lo que convierte a nuestro programa, en el más grande del país en las disciplinas de la Ingeniería. El doctorado ofrece 6 distintas posibilidades de especialización. En tanto, el magíster tiene 7 opciones. Con estos últimos postgrados, hemos logrado abarcar diferentes intereses, que van desde el carácter eminentemente académico, hasta aquellos que tienen un alcance más profesional y que cuentan con horarios adecuados a las distintas realidades de los alumnos que mantienen su trabajo mientras estudian su postgrado. En el mismo contexto de búsqueda de la excelencia, los programas de pregrado de la Escuela han tenido el proceso de acreditación, ante el organismo público correspondiente, que fue la Comisión Nacional de Acreditación de Pregrado, CNAP. Asimismo, aumentamos a más de 100 los profesores de la planta académica y alcanzamos prácticamente el anhelado indicador de 100 por ciento de profesores full time con doctorado. En un futuro cercano nuestra planta de profesores de jornada completa llegará a 120 académicos. Además hemos venido desarrollando, junto a la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, un proyecto MECESUP, denominado “Renovación curricular de la Ingeniería Civil” que propondrá una metodología de diseño curricular de ambas escuelas, considerando los cambios que se han producido en Chile y en el mundo. Por otra parte, nuestra Escuela ha obtenido también la aprobación de una importante cantidad de proyectos de investigación, apoyados con recursos públicos y privados, tanto en Chile como en el extranjero. Todo esto ha sido coronado, con que los mejores alumnos de enseñanza media nos han seguido prefiriendo. No hay una Escuela en Chile, de cualquier carrera, cuyo promedio PSU de sus primeros 100 alumnos sea mejor que el nuestro. En segundo lugar, me gustaría referirme a la Nueva infraestructura, el mejoramiento de espacios y la eficiencia de gestión.En el área de Infraestructura, hemos culminado la entrega del nuevo edificio Hernán Briones Gorostiaga, donde hoy se realizan actividades de pre y postgrado, de investigación y de extensión multidisciplinaria. El edificio José Luis del Río Rondanelli, que ustedes pueden ver a mi costado izquierdo, está destinado, a partir de este año, a las actividades de los alumnos. También el nuevo patio de Ingeniería, en el cual estamos ahora y que está siendo acondicionado, además de servir a la vida cotidiana de sus alumnos, permitirá realizar actividades y actos como el de hoy. Hemos logrado las modernizaciones de algunos departamentos; como el de Ingeniería Estructural y Geotécnica. Y en otros proyectos, estamos en pleno proceso de desarrollo, como la ampliación del Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos y la remodelación del edificio de Ingeniería Eléctrica e Ingeniería de Transporte y Logística. Asimismo, hoy, toda la Escuela tiene red inalámbrica, y mejores sistemas de apoyo a la gestión, que permiten realizar varios de nuestros procesos de manera rápida y eficiente; y cuenta con un sistema de apoyo efectivo a la docencia, a través de la creación del Centro para la Excelencia de la Enseñanza y Aprendizaje en Ingeniería. Además, hemos reestructurado la Dirección de Docencia y la Subdirección de Servicios Informáticos lo que está permitiendo dar respuestas oportunas a las necesidades de los alumnos, de los profesores y funcionarios de nuestra Escuela. Finalmente y en tercer lugar, quisiera mencionar la Transferencia tecnológica, la cual se realiza a través de DICTUC. En este tema, hemos alcanzado un alto nivel de prestigio, seriedad y rigurosidad sin claudicar en el cumplimiento de conductas éticas, que le han dado confianza a todos los sectores. En varios de los más complejos problemas que han enfrentado importantes sectores de la población, y en los que se ha necesitado el apoyo de la ingeniería, ha estado Ingeniería UC, a través de Dictuc, dando confianza y respaldo técnico a todas las partes involucradas. Son innumerables las señales positivas que recibimos constantemente, pero también son muchas las señales que nos indican que no debemos, ni podemos disminuir nuestro ritmo, ni el perfeccionamiento constante. Es más, debemos seguir mejorando para ir a la par de los desafíos de nuestra Universidad, que busca ubicarse entre las primeras a nivel mundial. Dictuc está incursionando, además, en nuevos campos del amplio quehacer de la ingeniería, porque así ha sido la lectura que se ha hecho de los cambios del entorno. Además, ha ampliado su alcance y presencia en Chile y está explorando su participación en otros países latinoamericanos. Esto como signo iniciador de una nueva etapa, más proactiva de la vocación regional, que esta Escuela quiere agregar a su fuerte y tradicional compromiso nacional. No quiero cansarlos con el detalle de este resumen de actividades, porque hoy estamos para rendir el homenaje a los nuevos ingenieros, pero permítanme sólo indicarles que tenemos una imagen de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Católica para el futuro, que quisiéramos compartirles: …. Una institución sólida, seria y comprometida con los problemas de Chile, que quiere apoyar directamente al desarrollo y competitividad de nuestro país, desde todos los ámbitos que nos competen: docencia, investigación y extensión. Queremos ser además una institución reconocida en el mundo por la rigurosidad del saber y por la constante búsqueda de la Verdad y la innovación. ................. Estimadas amigas y amigos: nuestra Escuela de Ingeniería sigue, en forma constante y con un renovado espíritu, el camino que se espera cumpla en la sociedad chilena. Estamos felices por lo que somos y por lo que hemos logrado, y también tenemos una visión de lo que deberemos seguir haciendo. Continuaremos este sendero, con el fin de colaborar a hacer de Chile un país más humano y desarrollado, donde los valores que nos inspiran sean atractivos e iluminadores para la vida de todos. Quiero reiterarles que nada de lo que hemos logrado hacer, se habría cumplido, si no hubiese habido empuje y visión estratégica de nuestros antecesores y del equipo que me ha acompañado en este esfuerzo. Muchas gracias a todos ellos. La visión que tuvieron ellos de la Escuela de Ingeniería está permitiendo que hoy hablemos de logros y crecimiento. Hoy estamos en los primeros lugares de prestigio y de selección de ingreso de los mejores alumnos en el país. Sin embargo, las visiones tienen que ver con las expectativas de quienes las tienen. Hoy, el país es distinto al de hace más de un siglo, pero el objetivo último sigue siendo válido, pues se funda en elementos que superan las estrategias y las misiones coyunturales. Se fundan en lo único que permite que las instituciones sobrevivan y se renueven de forma fresca. Ese objetivo está formado por elementos que son los valores. Esos valores, cuyo origen están en los Evangelios son los que dan sentido y vida al esfuerzo de esta Universidad y de esta Escuela en particular. Los invito a sentirse parte de esta continua cadena de actores transformadores de la sociedad y que como pocas generaciones antes, tienen además, las herramientas para transformar el mundo. Úsenlas, apoyándose en el diálogo fructífero de la prudencia que da la experiencia y del ímpetu de la juventud. Su Universidad y su Escuela quieren seguir siendo parte de sus vidas, desde otra dimensión, pero con el mismo entusiasmo que ha actuado desde su fundación, y los invitamos a sentirse, saberse y asumirse protagonistas, responsables y destacados del desarrollo de Chile y su gente. Felicidades a los nuevos ingenieros y postgraduados de la Universidad Católica, y roguemos para que el Señor nos siga acompañando. Muchas gracias, Hernan de Solminihac Decano
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